Os dejo un interesante video con subtítulos en Español sobre el valor esperado de una decisión y lo mal que calculamos las probabilidades de que se produzca un determinado acontecimiento y el valor real qué el acontecimiento tendría sí se produjese. Me ha parecido muy interesante:
La semana pasada publiqué una parte del capítulo "Sangrar o estallar" del libro que me estoy leyendo actualmente, El cisne negro de Nicholas Taleb. A continuación os dejo un resumen de dos párrafos más para continuar con la la historia de Nero que utilizaba como método de gestión la estrategia que denominaba "sangrado" En el artículo sangrar o estallar explico la estrategia que utilizaba.
"De toda la gente que conocía, Nero era la persona genéticamente menos idónea para aplicar tal estrategia. El desacuerdo entre su cerebro y su cuerpo era tal que se encontraba en un permanente estado de guerra. El problema estaba en su cuerpo, que acumulaba la fatiga física derivada del efecto neurobiológico de la exposición a las pequeñas pérdidas continuas, al estilo de la tortura china del gota a gota. Nero descubrió que las pérdidas llegaban a su cerebro emocional, sorteando sus estructuras corticales superiores y, poco a poco, afectando a su hipocampo y debilitando su memoria. El hipocampo es la estructura que se supone que controla la memoria. Es la parte más plástica del cerebro; también es la parte que al parecer absorbe todo el daño de los insultos repetidos, como el estrés crónico que experimentamos a diario a causa de pequeñas dosis de sentimientos negativos, frente al vigorizante estrés bueno de ese tigre que llevamos dentro y que de vez en cuando asoma en el salón comedor [..]
"Lo que envenenaba la vida de Nero era la exposición a un elevado nivel de información. Sólo podía resistir el dolor si veía el balance semanal de los rendimientos, en vez de las actualizaciones a cada minuto. Emocionalmente le iba mejor con su propia cartera de valores que con la de los clientes, ya que no estaba obligado a controlar la suya de forma continua. Nero sabía engañar a su cerebro para evitar el efecto despiadado de éste, centrándose únicamente en el largo plazo"
En los inicios de mi etapa como trader he vivido sensaciones similares a las de Nero, incluso he llegado a pasarlo mal algunos días en los que las operaciones que realizaba arrojaban pérdidas. La sensación de ver el estado real de nuestra cuenta minuto a minuto no es sano. Una de las ventajas de operar con sistemas de trading es reducir esa exposición a este efecto psicológico negativo, sobre todo si podemos conectar el sistema al mercado de forma automática. Si confiamos en nuestro trader y en la plataforma que lanza órdenes al mercado es incluso aconsejable realizar otras actividades que hagan que nuestra mente esté pensando en otras cosas (por ejemplo deporte) mientras el mercado está abierto.
El tilt es una palabra muy conocida en el mundo del Poker. Se dice que un jugador entra en estado de tilt cuando pierde los nervios después de una jugada desafortunada o una mala racha. Entrar en este estado provoca que el jugador tome decisiones inapropiadas fruto de la ansiedad, la frustración y la impaciencia por querer recuperar al instante el dinero o las fichas perdidas.
Quien no ha sentido operando en Bolsa este "Tilt" o sensación de ansiedad y frustración que provoca haber perdido dinero en una o varias operaciones consecutivas. Enfrentarnos psicologicamente con este sentimiento es uno de los retos más importantes que tenemos como traders.
Lo habitual después de una sesión en la que hemos perdido una cantidad importante de dinero es que nos entre la impaciencia por querer recuperar ese dinero lo antes posible. Esto nos lleva en muchos casos a querer volver a entrar en el mercado de inmediato, incluso más apalancado que en ocasiones anteriores, con el objetivo de recuperar cuanto antes el dinero perdido. Es el llamado efecto reflejo del comportamiento humano al que le dediqué un artículo hace dos años. Además de entrar con un apalancamiento erróneo, lo normal es entrar en el mercado con operaciones fruto de la improvisación que a largo plazo no son rentables.
Hace unos días el premio nobel de Economía Daniel Kahneman, por el que siento gran admiración, después de profundizar en algunos de sus estudios hace algunos años mientras escribía mi tesina, presentaba un estudio en el que relacionaba el dinero con la felicidad. Kahneman llegaba a la conclusión que para los ciudadanos americanos existe una relación lineal entre el dinero y el bienestar hasta una cierta cantidad en torno a los 60.000 dólares. A partir de esta cantidad, cada dólar adicional aumenta la felicidad menos que proporcionalmente, hasta llegar a un nivel cercanos a los 75.000 dólares en los que tener más dinero no proporciona mayor felicidad. Sería interesante analizar los resultados de este mismo estudio para otras culturas diferentes a la americana.
También os dejo un video que he encontrado en una conferencia en la que Kahneman explica las diferencias entre el yo que tiene experiencias y el yo que tiene recuerdos. En los últimos minutos del video se habla del experimento entre el dinero y la felicidad. El video está en inglés pero podéis activar los subtitulos en castellano.
Os dejo el enlace a uno de los últimos artículos que ha escrito "Why I am a Trader" y su traducción:
Por qué soy un trader:
El trading ofrece lecciones sobre la vida; es un microcosmos de la vida.
En el trading aprendemos a dominarnos a nosotros mismos, incluso mientras afinamos nuestras habilidades.
El trading nos enseña a identificar y perseguir las oportunidades a pesar de la incertidumbre.
El trading requiere que entendamos y respetemos el riesgo, sin que nos paralice.
El trading nos empuja a buscar situaciones que ofrecen más recompensa que pérdida, a aferrarnos a lo que nos beneficia y a salirnos de lo que no.
El trading requiere que estemos preparados y que seamos disciplinados, que continuamente aprendamos y volvamos a aprender.
El trading nos enseña que hay ocasiones en la que hay que ser agresivo, ir tras nuestras convicciones con confianza; también nos enseña el valor de la prudencia y a proteger lo que tenemos.
El trading nos llama a ser pacientes – y a actuar con decisión; a creer en nosotros mismos – y a ser conscientes siempre de nuestros puntos vulnerables.
El trading nos anima a ser más de lo que somos siendo más de quienes somos cuando damos lo mejor de nosotros mismos.
Os dejo un video de un capítulo del programa "redes" en el que hablan de cómo los científicos están comenzando a demostrar que la intuición puede ser más efectiva que los modelos de elección racional.
Como casi todo, el motivo de ello es evolutivo. El proceso de elección se basa en una serie de reglas generales que nuestro cerebro ha ido aprendiendo a lo largo de miles de años. Esas reglas forman parte de una especie de libro de instrucciones al que recurrimos ante cada situación y en el que hallamos respuestas rápidas y precisas. Personalmente no estoy de acuerdo totalmente con esta teoría pues pienso que la razón es una de las principales virtudes que diferencia a los seres humanos de cualquier otro animal.
Gerd Gigerenzer, autor del libro “Decisiones instintivas” y director del Centro para la Conducta Adaptativa y la Cognición del Instituto Max Plank, ha sido pionero en atribuir al inconsciente y a la intuición un papel esencial en la toma de decisiones. Según le explica a Eduard Punset, en sus experimentos sociales, Gigerenzer ha analizado la intuición y ha descubierto que tomamos mejores decisiones si tenemos en cuenta una buena razón que si tenemos en cuenta diez. Aplicado al trading, esto puede significar que muchas veces deberíamos operar utilizando sistemas o estrategias basadas en una o dos reglas, no por utilizar más reglas o indicadores vamos a realizar mejores operaciones.
A continuación os dejo este video que espero que disfrutéis:
Existe una tendencia en el comportamiento humano que me llama mucho la atención:
Queremos asumir pocos riesgos cuando tenemos una operación en positivo pero, sin embargo, cuando tenemos una operación en pérdidas estamos dispuestos a arriesgar mucho más.
Este tipo de actitud, de aversión al riesgo cuando estamos ganando y de preferencia por el riesgo cuando estamos perdiendo fue considerada como efecto reflejo del comportamiento humano por Daniel Khaneman (premio Nobel de Economía en el año 2002) y Amos Tversky
Khaneman y Tversky hicieron varias pruebas para demostrar este fenómeno a un grupo de estudiantes de Universidad. En un ejemplo de una de estas pruebas, la gran mayoría de los estudiantes preferían la opción de ganar 3000 pounds con un 100% de seguridad a la opción de ganar 4000 pounds con un 80% de seguridad. Sin embargo, la mayoría de estos mismos estudiantes preferían perder 4000 pounds con un 80% de seguridad a perder 3000 pounds con un 100% de seguridad. (Decisión que tiene esperanza matemática negativa). En la página 37-39 de mi tesina podéis encontrar más información sobre este tipo de experimentos para demostrar el efecto reflejo.
Este sentimiento humano de estar más dispuestos a correr riesgos para evitar pérdidas que para conseguir ganancias es la causa de que queramos cerrar o al menos asegurar una plusvalía en las operaciones que tenemos abiertas con beneficios y que, sin embargo, prefiramos correr más riesgos cuando tenemos una operación en pérdidas, con el objetivo de al menos cerrarla al mismo precio que la hemos abierto.
Os dejo para terminar el artículo con unas palabras del psicólogo irlandés Stuart Sutherland con una posible explicación de por qué se produce esta conducta:
Hace dos días os hacía una pequeña encuesta de dos preguntas con el objetivo de que me diese pie a grabar un video-artículo sobre la utilidad que tiene para muchos inversores cerrar una operación con beneficios.
Hoy os presento los dos primeros videos de un total de cuatro:
En el primero se presentan los resultados y las curiosidades de la encuesta.
En el segundo se explica cuál era la respuesta correcta utilizando la lógica matemática (sobre todo si suponemos que nos van a dar la oportunidad de elegir entre a y b un número muy elevado de veces)
Dejamos para el próximo día la explicación de la estructura mental que tenemos para habernos decantado por una u otra opción y la ilustración de las diferentes funciones de utilidad que presentamos dependiendo de nuestra aversión o preferencia por el riesgo.
Un aspecto muy interesante que hay que tener en cuenta a la hora de realizar nuestras operaciones es el aspecto psicológico. De nada sirve haber estado varios meses o años investigando y desarrollando una estrategia coherente de inversión si luego no somos capaces de cumplirla.
Tengo que reconocer que en algunas ocasiones, como a la mayoría de los mortales, me cuesta mucho aguantar las operaciones que están en beneficios. Es como si las ganancias me quemasen de las manos. Sin embargo, según lo que he podido investigar hasta el día de hoy, las estrategias que mejor funcionan y que poseen una esperanza matemática positiva son las estrategias tendenciales, es decir, estrategias de aguantar pacientemente las operaciones con ganancias y cortar lo antes posible las operaciones con pérdidas. Poco a poco mi mente se va preparando para no sufrir con las señales que ofrece el sistema de trading tendencial que utilizo. Con la volatilidad de los últimos meses, algunas operaciones que han llegado a estar ganando hasta un 20% han acabado finalmente en pérdidas o con pingües beneficios.
Por lo que he podido observar, los inversores con poca experiencia suelen hacer justamente lo contrario, obtienen pequeños beneficios en una gran cantidad de operaciones (pues cierran las operaciones que están en ganancias rápidamente), y sin embargo, unas pocas operaciones los sacan del mercado al dejarlos "pillados" en aquellos valores que comenzaron con una pequeña pérdida que no fueron capaz de cerrar (pues confiaban en una recuperación en el medio plazo).
Para tener éxito como trader es imprescindible ser capaz de controlar nuestras emociones. Como dice Brett Steenbarguer en el libro que me estoy leyendo actualmente, "Psicología del trading":
Si la respuesta emocional normal y natural produjera ganancias, el trader medio estaría cubriéndose de oro.
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